miércoles, 2 de agosto de 2017

Palacio de hielo

De tanto en tanto un pájaro se estrella contra las paredes de cristal del Enterprise (así le decimos al edificio inteligente). Las aves confunden el reflejo del cielo con el cielo y eso les cuesta la vida.
Todos nos engañamos de vez en cuando. Algún día, me digo yo, podrás volver a tus fotos, algún día, me ilusiono, tus pensamientos serán tu trabajo.
El Enterprise es como una animación en 3D. Una hora es igual a otra hora, a veinte grados inmóviles. Cada día es igual a todos los días. Eso es algo que los pájaros no llegan a saber. Yo lo sé porque, cuando me acerco, los cristales se hacen a un costado, pero también muero. Intento no llamar la atención. Saludo a los de seguridad. Avanzo con la naturalidad de un pájaro muerto. Fulminado a una velocidad desesperante, pierdo la vida.

jueves, 11 de mayo de 2017

Me interesa

Facebook me acaba de invitar a mi muestra de fotos. Doy clic en "me interesa", porque no asistiré. Es en Francia, que este año, especialmente, me queda un poco lejos. Pedí ayuda al gobierno nacional. Y al de la Ciudad. Lo hice a mi modo: torpe, tarde y sin verdaderos contactos. Y aquí estoy, oyendo la lluvia sobre los techos de Buenos Aires. Interesado en mi muestra. Yo quería ir. No tanto por mí -no me molesta la lluvia de Buenos Aires-, más bien por la galería y por el sello Warm y por mi querido compinche Juan Pablo Espinoza, que ya no vuelve por este país (él puso en marcha todo cuando me pidió fotografías para el arte de su disco de vinilo). Pero también por las fotos: se me ocurrió que estando allá yo iba a poder velar para que no escape cada una por su lado, que es lo que a veces les pasa.

domingo, 28 de diciembre de 2014

Ser y estar


¿Con qué galería estás?, me pregunta B.F.
Caminamos por Buenos Aires Photo. Todos hablamos al mismo tiempo.
En Zuckerberg, le grito para hacerme oír.
Es mi último chiste. Me sirve para decir que no tengo galería, que sólo estoy mostrando algunas fotos en Facebook. Que entiendo la diferencia y la acepto con humor.
Ah, pero ¡qué bien!, grita ella. ¡Te felicito!
Creo que se imagina una galería sobre Arenales. Tal vez en Arroyo, por qué no.
Zuckerberg Gallery. También yo la entreveo.


domingo, 29 de junio de 2014

Accidentes

Hay palabras que mejor no las hubiera dicho nadie. Pero es tarde. Los accidentes siempre son inevitables. Mi superpoder: oir el ruido de los cristales rotos.

martes, 1 de abril de 2014

Adiós a un trabajo rarísimo

Ya no trabajo de fotógrafo. Desde hoy. Lo escribo para contarlo y para creerlo.
Ojalá encuentre el modo de despedirme sin pesar del oficio que aprendí mil años atrás, cuando vivía en una casa destruida en la que nunca era completamente de día o de noche.

domingo, 1 de septiembre de 2013

La vida después de la muerte

A veces el cuerpo sobrevive al alma. De esa muerte el cuerpo guarda un recuerdo que no puede explicar ni olvidar. Pasa el tiempo. Nos convertimos en otros. Volvemos a ser felices. Y andamos por ahí, cada tanto escuchamos pasos en habitaciones donde ya no hay nadie.




martes, 2 de abril de 2013

Tratar con extraños

En 2010, cuando dejé este lugar para siempre, yo era un hombre nuevo. Un desconocido que poco después estallaría en mis propias manos.
(Días atrás armé el rompecabezas con fotos que nunca había abierto: pedazos de las últimas horas del diario Crítica, cuando mirábamos películas en la redacción tomada y era inminente el cierre definitivo)

domingo, 30 de diciembre de 2012

Leve fin del mundo

Son unos instantes, si estás solo, cuando el año muere. Apenas unos segundos irrespirables, como el final de Melancholia. Un apocalipsis individual que pasa pronto. Pensé en mis padres brindando a solas. Quise que después de tantos años en el Chaco recibieran el año con naturalidad, a pesar del calor y los insectos volando en círculos alrededor de los faroles. Pensé en mi amigo Miklos, colgando del cielo, dispuesto a alzar su copa cuando la tripulación dispusiera que el avión había entrado en 2012. Me avergonzaba que los vecinos me vieran solo en el techo , así que no pensé más. Pero había prometido fotografiar el primer segundo del año. Yo, que no había ido a ninguna parte, quise esperar con un recuerdo a cierta persona que se había ido lejos. Y le guardé, como un escarabajo en acrílico, el resplandor de los desconocidos, el rastro de las señales que aceleran los corazones y espantan a los pájaros.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Hogar


I feel like I am in a burning building 
(Laurie Anderson)

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Conocer el futuro


En la revista Anfibia trabajamos mi hermano Fernando, ocasionalmente, y yo todo el tiempo (bueno no es verdad pero a veces siento eso).  Ayer nos llegaron las inspiradas imágenes de otro fotógrafo de apellido Carrera, que no es pariente nuestro que yo sepa.
Virginia, la jefa de arte, preguntó en el chat: ¿cuántos Carrera podrían caber en Anfibia? Cristian, el director, opinó que un equipo de fútbol de Carreras sería suficiente.
Cuando yo era chico, mi padre decía que sus cuatro hijos varones formaríamos algún día un equipo de polo magnífico.
Lo cierto es que no salimos muy polistas.
Pero ésa es una larga historia, que algún día tal vez escriba.
 (mientras, esa historia me escribe a mí).


martes, 11 de septiembre de 2012

Al sol de todos los cielos


"No debes crecer demasiado, porque parecerías más vieja que yo, y no debes, no te dejaré, que seas más sabia, y yo tampoco, tú tampoco me dejarás ser más sabio. Y siempre seremos jóvenes, y poco sabios, juntos".
De una carta de Dylan Thomas a su novia, citada por Andrés Barba en Ha dejado de llover

miércoles, 23 de mayo de 2012

hay vida hay esperanza

Hoy agradezco los despertadores, los trabajos que abruman, las cuentas a pagar; hoy estoy desesperadamente agradecido por todas las cosas que me ocupan y distraen. Porque desconozco el modo de abandonar mi laberinto sin destrozarlo.
No estoy listo para destrozarlo.

lunes, 7 de mayo de 2012

Ensayo dípticos para olvidar


que por más de una razón anduve
lejos de mis fotos

jueves, 2 de febrero de 2012

No son transparencias

¿Por qué usar película? Todavía.
Mi primera respuesta fue tan sincera como superficial: razones plásticas.
Por suerte a veces no importan las cámaras.
Supongo que muchas grandes fotos son sencillamente grandes ideas.
Pero algo ocurre con la espuma de los días.
Las fotografías digitales resultan perfectas prótesis. Memoria postiza y bella. En ocasiones frágil.
Las fotografías analógicas también se han vuelto fáciles de olvidar.
Sin embargo, permanecerán como fetiches. Aunque nadie piense en ellas.
Serán siempre pedazos de experiencia. Tan reales para los creyentes como los recuerdos o el ruido de la lluvia que escucho ahora sobre los techos de Buenos Aires.

sábado, 7 de enero de 2012

Equilibrio

Sentado en el techo con una taza de té, espero el alba. Aguardo la luz de las preguntas descarnadas.
Ya saben, no es mucho lo que dura el aire tan pálido.
Como siempre, el parto del día será con dolor.
Y esperanza.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

21 de diciembre

Diez años exactos atrás hice esta foto. Podría decir tantas cosas. Pero es tarde y digo tres de importancia bien dispar: que el día anterior la Argentina había explotado y había humo y sangre en la calle. Que por esos días me quedé sin trabajo, tenía rollos de 120 en la heladera y pensé que podía volverme fotógrafo. Que cuando disparé la Rolleiflex aquel primer día del verano, una señora que tomaba sol sobre una piedra se dio vuelta y me dijo "¿hiciste la foto, no?

jueves, 15 de diciembre de 2011

Trabajo (II)


A la espera de que empiece el cóctel de fin de año del Servicio de Ofertas Múltiples (luego hubo un discurso emotivo, pero no me quedó claro a qué se dedica el S.O.M.).
Sépanlo: hacer fotos aburridas puede evitar que mueras de tedio.

sábado, 5 de noviembre de 2011

domingo, 30 de octubre de 2011

Palabras mágicas

Estoy en un rincón de Buenos aires Photo pensando en el tiempo que pasó desde que puse por última vez algo en este sitio.
Mañana domingo volveré a pasar el día en el Palais de Glace. Si vienen me encontrarán igual que ahora, parado entre mis trabajos sin saber muy bien qué hacer. Porque este año me ofrecieron una sala (Espacio Edo-Artis) y por primera vez yo también hice mi sacrificio en el altar de un Dios aficionado a premiar y abrumar a sus fieles tirando aquí y allá algunos puntos rojos enloquecedores.

Ah, por otra parte: no he vuelto a estar solo desde que, dos meses atrás, escribí "soy el hombre más solitario que conozco". Tal vez eran palabras mágicas (de hecho mi vida dio un vuelco que agradezco). Comprenderán que no les puedo asegurar que funcionen siempre; mucho menos que los resultados los hagan felices. Aunque me gustaría.

lunes, 22 de agosto de 2011

No estamos solos


Me he vuelto la persona más solitaria que conozco.
Pero, bueno, los solitarios no conocemos mucha gente. Así que la primera afirmación significa poco más que nada. Es muy probable que haya seres más solitarios que yo, eso lo entiendo. Pero no los conozco.
Ayer fui al Zoológico a tomar unas fotos. El Zoo apenas habla de los animales. Nos retrata como especie. Señores de este mundo, solitarios en el universo.
La soledad es una percepción engañosa.
Puede hacer que te sientas especial: el único animal fuera de la manada, perdido en la noche bajo las estrellas heladas.
Las estadísticas dicen que en el mundo hay cada vez más personas solas. Un ejército formidable, que desfila solitario cada vez que se pone el sol.
(Extraña fuerza que no resistiría un abrazo).

viernes, 22 de julio de 2011

Canción


Yo sé que mientras existamos
recordaremos
y que el tiempo
transforma todo amor
en casi nada

Roberto Carlos

(Me gustan las malísimas traducciones de las canciones de Roberto Carlos, porque la torpeza les hace decir cosas inesperadas, cosas que no podrías jurar que digan, pero tal vez te gustaría que dijeran).

domingo, 29 de mayo de 2011

Rojo y negro


Cuatro o cinco días atrás escribí "renacer" en el espacio de mi agenda correspondiente al domingo 29 de mayo, o sea hoy.
He pasado el día de mi renacimiento durmiendo, mirando los diarios por encima, llorando de a ratos, comprando una remera roja, caminando por las calles de siempre bajo un sol distante.
Traté de mantener cierta elegancia.
Un recién renacido no arrastra los pies, me advertí, por si acaso.
También hoy, antes de que se haga muy tarde, intentaré hacer funcionar mi vieja ampliadora, que jamás anduvo muy bien. Hasta puede que copie algunas fotos en blanco y negro. ¿Para qué? Ehh, tal vez sean pequeñas fotos para regalar por ahí, para dárselas a la gente en la mano... no lo sé, aunque me comporto como si lo supiera.

viernes, 22 de abril de 2011

Otra vez fotografiando para periódicos




Es verdad, pero... bueno, además quería poner un poco de distancia con los últimos posteos, que solté acá como bombas.
Disculpen las molestias.

martes, 12 de abril de 2011

Asistiendo a la desaparición de un "nosotros"

Cada día nos deseamos las buenas noches. Por la mañana, el que abandona primero su cama deja café hecho para el otro.
Andamos en puntas de pie, cuidando cada movimiento.
Imposible no tropezar con el amor que hubo. Que está aun por toda la casa. Frío como un pez.

viernes, 18 de marzo de 2011

Seguridad

Los monstruos debiéramos llevar un cartel. Un cartel colgando del cuello que alerte sobre los riesgos habituales de involucrarse con un monstruo.
Por la integridad de las personas. Por el bien de los monstruos.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Ser Dexter

Si supiera qué hacer lo haría. No me importarían las consecuencias.
Pero aquí ando, sin trabajo y casi sin tiempo libre (pensar que estás sin trabajo puede llevarte el día entero).
A la noche, para distraerme un poco, veo a Dexter, el empleado de la policía de Miami que habitualmente mata fuera de la ley en cada capítulo.
Pobre Dexter, de chico vio descuartizar a su madre. Desde entonces a todas partes lo acompaña un pasajero oscuro que lo empuja a matar.
Pero eso no es lo peor: lo realmente difícil es pasar desapercibido. Si no quiere llamar peligrosamente la atención, Dexter debe lograr una sutil representación de lo normal. Para eso debe descubrir las razones de cosas como los celos, los chistes de oficina y las fiestas de cumpleaños.

viernes, 24 de diciembre de 2010

¿Y adónde va luego la Navidad?

Los renos descansan en pueblos somnolientos.

domingo, 3 de octubre de 2010

adiós a Punta Indio

Un hombre mira por última vez el río. No volverá a pisar esa playa.
Yo, la serpiente que envuelve su corazón, espío al hombre que mira el río.

sábado, 19 de junio de 2010

Zig-zag



Llevo una vida lejos de mi madre. No sé si eso tendrá remedio algún día. Ahora mismo nos separan y nos unen mil trescientos kilómetros de rutas estropeadas que zizaguean en el mapa entre pequeños círculos, estrellitas y vías de ferrocarril. Los últimos años encontramos un atajo: prestarnos o recomendarnos libros. Tiempo atrás ella me dio su ejemplar de Todos los nombres, de José Saramago. Se me han perdido los alrededores de ese libro (una época por demás confusa); no olvido la atmósfera de Todos los nombres.

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Pasó el tiempo, ya saben, el tiempo siempre está pasando. 
Saramago ya se encuentra mal de salud cuando me toca fotografiarlo en el lobby del Alvear. Le propongo que nos vayamos de ahí, que hagamos las fotos en cualquier otro lado. Empieza a refunfuñar, negándose a medias, yo le hablo de un patio con adoquines y tilos. Dice: "¿Y como a cuánto queda eso de aquí?".
Las agrias señoras de la recepción del Recoleta casi se mean al verlo llegar. Saramago les estrecha la mano una por una. Con la misma cortesía antigua más tarde busca su pluma y dedica mi flamante ejemplar de Ensayo sobre la ceguera. Apenas escribe "Eduardo" pienso que pude pedirle una dedicatoria para mi mamá. Tarde. Saramago sonríe cuando volvemos cruzando la plaza. Los dos sabemos que en el hotel esperan asistentes, periodistas y agentes literarios que estarán mirando sus relojes con incredulidad. Pero caminamos despacio, porque sus pasos se han cansado. Y tal vez porque mientras la ciudad está en sombras hay sol todavía en plaza Francia.

lunes, 7 de junio de 2010

Acción

Hoy en buenos aires el día del periodista se celebra en el diario Crítica (Maipú 271 a partir de las 13:30). Estaremos los trabajadores del diario fantasma acompañados por los colegas que vendrán a nuestra puerta a hacer fuerza para que no se cierre.

domingo, 23 de mayo de 2010

Lo bello y lo triste

A quien visite las ruinas del diario Crítica le ruego escuchar por el camino canciones muy melancólicas. Es mejor que la desolación sea un lugar normal al entrar a la redacción, a la que seguimos yendo por compañerismo, costumbre y por si algún día nos pagan.

Hace poco me pidieron una foto para la subasta a beneficio que hace Christie's en el Malba. Dudé de participar esta vez, tal como marchan las cosas, pero les envié esta foto. Ayer me la devolvieron. Educadamente me plantearon si no tenía una menos triste.
Una lección de estética que ahora, con un pie y parte del otro en la calle, debiera considerar.

miércoles, 21 de abril de 2010

Cada vez que decimos adiós


Yo era muy joven y el verano eterno porque no había futuro.
Ni el sol de enero nos quitaba la ropa negra. ¿Qué habrá sido de mis borceguíes con superpoderes?
Una mañana, cuando la inflación empezaba a entrar por las ventanas, recibí una llamada de larga distancia. Era una oferta de trabajo, pero sentí como si me hubiesen invitado a vivir en una película de Almodóvar. Nunca había estado en Europa.
Un amigo me llevó al aeropuerto en un auto destartalado. Hablábamos a los gritos. Durante el vuelo pasaron películas malas que vi de principio a fin. Recuerdo todavía la escena de dos tipos en sillas de ruedas tratando de chocarse y hacerse daño. Dos pilotos de autos de carrera que se habían accidentado (uno era Tom Cruise).
En Madrid las calles estaban heladas y oscuras en pleno mediodía. Yo arrastraba una maleta estúpidamente grande. En la estación de Chamartín tiré mis lágrimas, que empapaban un anticuado pañuelo de tela.
Pasó el tiempo y otro avión me trajo de regreso a Buenos Aires. Los álamos de la Riccieri reían al sol como años atrás. Ahí estaban a los costados los mismos grises monoblocs con las estrías anaranjadas del óxido. Las ventanas donde siempre habrá ropa secándose.
En las fotos de ese día no paro de sonreir. Miro a la cámara y sonrío, capaz de jurarles que he vuelto al verano que un día abandoné empujando una valija inútilmente grande.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Todos los veranos fueron felices


En otoño vuelvo a Punta Indio. El pueblo está callado y amable, el sol, definitivamente amarillo. En mi casa solitaria encuentro un perfume de verano que ya no está cuando quiero atraparlo. Igual lo intento. Sé que no tengo mucho tiempo, que el verano pasado pronto será apenas un recuerdo feliz porque las penas del verano se olvidan. Pienso rápido: tal vez sean el filtro solar, las ojotas y las esterillas, las evidencias del estío por toda la casa. También las risas y el vacío de quienes iban y venían hace nada bajo el sol y ahora entreveo en el recuerdo caminando hacia el río con la piel descubierta, despreocupados porque el futuro es inofensivo.

sábado, 20 de marzo de 2010

(gracias)

Tantas veces reviso el correo con expectativas no muy realistas. Sin embargo ayer había mucho más de lo que cabía esperar. El mensaje de Andrés D'Elia traía la foto y decía lo siguiente:

"¿Cómo se mide el dolor, la tristeza o el miedo? Me encontré a este tipo con su hijo en el final de la tarde, trataba de descolgar el barrilete con una cinta métrica. Su esfuerzo inútil revelaba la exacta dimensión de la tragedia."

Le contesté preguntándole si le parecía bien que subiera su foto y sus palabras.
Dice Andrés que está orgulloso de compartirlas con ustedes.

lunes, 8 de marzo de 2010

Ser


Escribo fotógrafo. Porque en los formularios el espacio siempre es poco y donde dice "ocupación" no cabrían cosas del estilo cumplir horario en una redacción que se cae a pedazos, enloquecer mirando cada dos minutos la hora en las computadoras, rogar que pase el día para volver a la calle...
Conozco a un dibujante y pintor que pone artista, y no miente. Incluso su tarjeta personal dice “fulano, artista”.
Un día bastante lejano yo también decidí que era un artista. No lo consulté con nadie. Tampoco sabía bien qué se espera que haga un artista. Pero, a pesar de haber ganado mi pan con una docena de trabajos distintos, no sabía ser otra cosa. Así que apoyé una espada en mi hombro y me dije anda y vive tu vida de artista, buena suerte, amigo.
Ahora sé que me engañaba. Porque un artista es como un futbolista profesional, o algo así. Y no quiero mentirme más: no soy un futbolista profesional. No podría serlo.
La parte buena es que el falso artista Eduardo Carrera, con sus automatismos, sus reclamos y sus guiños, empezaba a pesarme a la hora de hacer mis fotos. Pero no es para festejar. Lo llevo como puedo. Ando por ahí, intento averiguar qué queda.

jueves, 11 de febrero de 2010

Semillas del árbol de la nostalgia


La ciudad quedó atrás como una gran explosión de película que todavía puede alcanzarme. Acelero hasta bajar de la autopista, sigo por la ruta 36, atravieso sus cuatro rotondas con pastizales, espío los pueblos dormidos al sol y los animales atropellados que se acercan dolorosamente hasta desaparecer. Por fin abro el casco para sentir el río que ya está en el aire. Minutos después estaciono la moto bajo el alero del rancho color eukanuba.
Tengo diez días de vacaciones. El día número once el mundo se derrama como en los planos antiguos en los que grandes tortugas sostienen la tierra.
Para el miedo recomiendo las estrellas de punta indio, que amenazan con hacerte desaparecer pero nunca podrían hacerte daño.
Cuando llegue el otoño, subiré fotos de vacaciones. Respetaré el género: fotos como amuletos del verano, perfectos recuerdos postizos para desenvolver durante el año. No encontrarán animales atropellados ni mundos que se derraman, espero.

jueves, 28 de enero de 2010

martes, 5 de enero de 2010

hoy gran baile en el pueblo fantasma

Cada tanto, Alberto B. vuelve a este lugar a buscar cosas que, si todavía existen, sólo puede encontrar en su corazón, aunque tal vez lo ayude contemplar el páramo.

lunes, 7 de diciembre de 2009

walking around

vivo en el infierno, aunque a veces se me olvide, como anteayer caminando por el cementerio arrasado por el agua salada, entre los árboles muertos y las flores frescas y los huesos que esquivé con respeto y envidia. Y entonces, bajo la lluvia apunté con mi teléfono y envié esta postal, empapada de agua dulce y pensamientos nobles, a un par de números lejanos que yo sabía entenderían.
pd: ahora, por si acaso, la cuelgo en este lugar.

martes, 17 de noviembre de 2009

una sonrisa y atrás el mar

somos tan felices en facebook

domingo, 1 de noviembre de 2009

La importancia de saber idiomas

Un tiempo atrás, un puñado de productores agropecuarios determinó que existían suficientes razones celestiales y terrenas para emprender una larga marcha a pie hacia Luján.
Yo, que hasta hoy desconocía esa decisión, abandoné mi casa a las 7 am para fotografiar su llegada a la Basílica de esa ciudad.
Hubo un acto con himno, misa, y muchos personajes importantes. En casos como éstos, mis editores se ponen realmente exigentes. No es que demanden fotografías bonitas o expresivas o reveladoras. Ellos quieren, por ejemplo, a Biolcattti con el rabino Bergman pero que no esté De Angelis y que si aparece De Narváez, esté enojado. O todo lo contrario. Nunca se sabe.
Por eso en 355 fotos les hice una suerte de abecedario con el que pueden decir casi cualquier cosa acerca del mundo a partir de Biolcatti, De Narváez, Alfonsín, Buzzi, Solá, Llambías, Bergman, y sus combinaciones.
Estaba guardando mi cámara cuando vi las chicas que salían de la iglesia. Les hice esa foto olvidable, como un extranjero que vuelve a su casa y dice cualquier tontería, pero en su lengua.

lunes, 26 de octubre de 2009

Ruta 36

Si por mi estado de ánimo fuese, el autobús campesino que me lleva de La Plata a Punta Indio tendría luces y sirenas de ambulancia. Pero ahí vamos todos en silencio.
Sólo un idiota puede comprar el diario para distraerse en el viaje. Hambre, sequías, inundaciones. Las noticias del futuro son tan estimulantes como las de ayer.
Miro por la ventanilla procurando no ver nada que no sean colores, formas fugaces deshilachándose antes de perderse para siempre. De cuando en cuando me distraigo de mi propósito y veo fotos que haría. Una isla de álamos casi blancos contra el cielo de plomo. Una casa de chapa en medio de la nada; eso parece, pero antes de dejarla atrás advierto que la rodea un bosque de arbolitos ínfimos, pequeñas varas que el viento dobla (hace media hora por lo menos que está por llover desesperadamente).
Se me ocurre que a muchas de mis fotografías les sobran constataciones fúnebres, que derrochan encierro, oscuridad. Necesitan aire, frescura, despreocupación. Si hago fotos distintas, tal vez sea otro mi mundo. Quién sabe. No pierdo la esperanza.

domingo, 4 de octubre de 2009

El pasaporte de José Tarrío


Estelar estreno de una foto nueva por este único medio.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Platos voladores

Al costado del río hacían cinco grados bajo cero, pero esperamos hasta pasada la medianoche. Más temprano es realmente difícil divisar las naves espaciales.

Acompañé a los observadores de ovnis y humanoides para fotografiarlos mientras hacían su trabajo. Ellos tomaron muchas más fotos que yo. Hacían sus imágenes con una concentración extrema, pero apenas miraban los visores de sus cámaras.

Algunos siguen un protocolo con base científica. Hay quienes obedecen voces interiores o se dejan llevar por intuiciones repentinas. Pero todos fotografían sin interrupción y luego analizan las imágenes hasta la obsesión, en la búsqueda de círculos en el aire, formas imposibles, destellos que puedan desmentir, o cuestionar, la primera capa de una realidad que a tantos deja insatisfechos.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Parada para cargar gas

en las afueras de La Plata, lejos del radar de los jefes.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Policiales




Los chicos del rifle estaban en un descampado al costado del barrio Pepsi, rodeados por el ruido de miles de bolsas de polietileno. Casi muero de miedo al cruzármelos pero ellos mataban perdices. Me llevaron a la tosquera de Varela, donde el fin de semana pasado, durante la ola de calor, se ahogaron dos chicos y también dos personas que quisieron rescatarlos.

Bárbara tenía ocho años y sonreía con los labios pintados de rojo casi naranja en la foto que tuve que fotografiar ayer. En policiales es importante tener antes que nadie las fotos de los muertos. El sábado a la noche Bárbara escuchó voces y se acercó a la puerta cuando dispararon sobre su casa en una venganza de narcos contra su padre. Alrededor de diez disparos en el entretiempo de Argentina-Brasil, según los vecinos.

El chico que abraza a su mamá no habla; espero que viva todavía en el hotel Gardelito, del Abasto. O que haya encontrado una casa. Al Gardelito van a parar personas que la policía desaloja. La mayoría de los huéspedes del Gardelito son chicos. La terraza está llena de ropa diminuta, colorida y desteñida, secándose al sol.